El ambiente es tenso. Eso es claro, a pesar de que las bailarinas y las meseras hacen su mayor esfuerzo, está claro que todos saben lo ocurrido.
Lali, una de las meseras, se acerca nerviosa a la barra y después de pedirme una botella de bourbon susurra.
—El hombre de la mesa, dos, no deja de mirarme y sonreírme de manera espeluznante.
Ladeo la cabeza un poco y, efectivamente. Está en lo correcto, el hombre no la pierde de vista.
—Asegúrate de decirle a Susan— Murmuro.
Ella asiente y se va antes de que otra camarera pida algunas bebidas.
Atiendo la barra con mi mejor sonrisa. Aunque no dejo de...