No duermo en condiciones, el alba me sorprende con los ojos abiertos mientras Chanel duerme plácidamente a la altura de mis pies enroscada a un lado.
Aún no decido que me desvela, saber que la bestia no es un simple peón, sino el dueño de un rancho vecino o porque me deje besar por él.
«Y te gusto.»
—Claro que no me gusta, —respondo a nadie en voz alta.
Resoplo y veo la luz que se filtra por las persianas y decido salir a correr un poco.
Me deshago de las mantas y me voy al baño antes de prepararme para dar una vuelta.
Me pongo un conjunto deportivo, esta...