Se volvió loco.
Diego no podía entender cómo, después de haber estado cada día con ella, de haberla escuchado, de interesarse en cómo está, Camila terminara eligiendo a Nacho.
No midió acto alguno y sin pensarlo se le avalanzo para besarla.
—¡Sueltame! —gritaba ella mientras la tenía acorralada contra la pared y queriendo sacarle la ropa.
—¿Esto te gusta? —inquiere con resentimiento. Y es que no puede entender cómo, siendo como es con ella, prefiera a un tipo que la agrede verbalmente de la manera más cruel, entonces ¿es así cómo espera que los demás la traten? Eso iba a darle.
—¡Déjame ! —insiste, pero él está negado a escucharla....