—¿Cómo estás, amor?
—Muy bien, ¿vos?
—Bien —responde con una sonrisa, pero mentía.
Verónica estaba entre dos dilemas: decir la verdad y perder a su hija y nieta o seguir mintiendo para continuar junto a ellas.
Lejos de motivarla a decir la verdad. Dante le había exigido que desapareciera de sus vidas porque por su parte, no destrozaría la vida de su mujer y para ello, debía irse para siempre y dejarlos en paz: pero ella no volvería a marcharse. Quería el perdón de Aby y eso mismo conseguiría.
-Sin embargo, tu expresión me dice todo lo contrario-extiende su mano para tomar la de ella y con una sonrisa prosigue-:...