—No llores, mi amor, que verte así me destroza el corazón.
Le había contado todo lo que sabía y ella se estaba enfrentando a una verdad que no esperaba escuchar.
Verónica le había mentido desde un principio. Toda su vida era una completa farsa.
Si bien había sido abusada y producto de ello nació, era mentira que siempre la había querido porque su marido actual no sabía de la existencia de Aby hasta que tuvo que obligar a la mujer a que le diga la verdad para no dejarla en la calle. Ella jamás aceptó tener una hija de una violación y fue su propia madre, abuela de la niña,...