Corrió con todas sus fuerzas para llegar hasta ella, quien lloriqueaba porque se había cortado el brazo con una botella.
—¡Mi amor! —grita al llegar y lo primero que hace es sacarle de encima toda la basura, luego sigue por la moto. Una vez que logra hacerlo, observa la herida, pero no puede visualizar la gravedad dado a la oscuridad de la noche y aprovechando la multitud, y porque no tiene su celular encima, le pide a una vecina que reconoció, que por favor llame a la ambulancia y es cuando ella, entre quejidos de dolor, le reprocha.
—Esto es tu culpa. No me respondías los mensajes ni las llamadas—....