Ni bien sus labios hicieron contacto, todo a su alrededor se detuvo y miles de sensaciones juntas se manifestaron en ese instante.
Volver a besarlo fue magia pura. Quizás él no podía darse cuenta de que todo ella estaba temblando como una hoja, pero él se sentía como si fuese la primera vez que besaba a una mujer; con los nervios de punta y sin saber si, al dejar su boca, le diría que no le gustó y lo dejaría de pie en medio de la sala.
Las palabras sobraban, sus cuerpos hablaban por los dos. Sus manos tocándose por todos lados, sus bocas mojando sus pieles, sus respiraciones entrecortadas...