Una corriente placentera le recorrió el cuerpo cuando en sus manos recargó el vibrador.
¿Cómo olvidar las interminables noches de pasión en las que se auto complacía por sí misma pensando en Dante? ¿Pensando en que era su duro miembro el que estaba entrado en su interior, que la llenaba, la completaba?
Le costó reaccionar, se quedó inmóvil sentada sobre la tarima mientras él volvía a levantarse para servirse un poco de licor.
Cuando se dio la vuelta y la observó sin moverse aún, se le acercó y preguntó sobre si había algo que le incomodara, aunque lo hizo con doble intención.
—No me digas que sentis pudor—bromea colocándose entre...