“Que los cumplas, feliz…que los cumplas, feliz… que los cumplas, Ámbar, que los cumplas, feliz. ¡¡¡Bravo!!!”
Y ahí estaba ella. Una hermosa niña de 1 año, vestida con un vestido blanco, su cabello castaño en dos moños del mismo color y de pie, haciendo trompita para intentar apagar la única vela en el gran pastel de cumpleaños.
—Vamos, amor. Sopla más fuerte —la anima su papá mientras la sostiene en brazos y la acerca al dulce.
Ámbar resulta ser un poco nerviosa. Cada que no le salen las cosas como espera, se enoja, cierra sus manos en puños y tiembla. Todos ríen.
—Amor, no hagas así —le expresa su mamá,...