Su ausencia la atravesaba como el filo de una espada y desgarraba su carne desangrándola hasta la muerte.
Agonizaba entre cobijas, colmada de recuerdos, de aquellas palabras golpeando su cráneo sin piedad, marcando sus huesos con fuego, pulverizando por completo su existencia.
Ahogada en las profundidades de la angustia, entre un mar de lágrimas que no cesan y un silencio que atormenta.
Su mirada fija a aquel la fotografía que sigue en pie. Esa donde sostienen él besa su vientre donde pintaron una niña sonriente, para contarles a sus amigos que se trata de una niña, en el baby showers que organizaron para compartir su felicidad.
¿Por qué tuvo que...