Observo de reojo a Astrid, ella tiene el rostro rojo y baja la mirada enseguida, no puedo evitar reírme un poco por su reacción, se ve tan tierna. Decido colgar la llamada y seguir desayunando. Mientras comemos, le digo a Astrid que debe arreglarse, ya que mi hermana va a venir en una hora y que no importa lo que yo diga, ella debe seguirme el juego. Tris asiente con la cabeza de forma enérgica.
Un rayo de sol se cuela por la ventana y veo que algo brilla en el cuello de Astrid, poso mi mano sobre el collar y veo que se ha puesto el regalo que le...