Eduard
Estaba en mi oficina como cualquier otra mañana; sin embargo, había algo que una me inquietaba de sobre manera, ya que mi mundo estaba vuelto un desastre... Era alguien poderoso, tenía todo lo que podía desear, omegas hermosas dispuestas a complacerme, además de riquezas y ser el alfa de mi manada, pero... ¿Como disfrutar de algo que jamás pediste y solo se te otorgo por decreto? Ser un cambia formas en estos tiempos y con esta sociedad era bastante complicada, aún más cuando nadie sabía de nuestra existencia, y fue a si como yo Eduard Lane, tenía que ocultar que era el líder de la mafia más poderosa en la ciudad, siendo un prestigioso Ceo, el cual iba caminando de acuerdo a la ley, además de ocultar nuestro verdadero yo.
Joder, ahora que lo meditaba a sí, era un trabajo que no cualquiera podía hacer... Me había acostumbrado a siempre lidiar con problemas de diferente tipo, pero ese día tal vez el problema era incluso más grande que yo mismo y no lo sabía en ese momento.
—El grupo XIGNUX ha roto el contrato de un año a menos de 3 meses de iniciarlo y ¿ahora nos demanda por incumplimiento de contrato? —digo exasperado, caminando de aquí para haya en mi oficina—. ¡Y tú!. —La miro enojado—. Vienes y me exiges que me apresure a contraer matrimonio.
Había olvidado que hace unos mese atrás, el consejo me había exigido una cosa en concreto y era formar una familia, algo de lo cual le estaba dando demasiado largas. Lo olvidé a propósito era mejor decirlo. Pero se preguntarán quien es el consejo... Bueno, en tiempos anteriores la manada sé regia por el Alfa, el líder de la manada y como tal el tenía el poder absoluto, todo lo que se decía eso se hacía sin objeción alguna o eran asesinados por desobediencia, ahora las cosas habían cambiado y la verdad es que no sabía si para bien, el sistema se volvió más demócrata por a si decirlo, dejando de lado el hecho de que nadie me escogió a mí para ser su alfa, más bien, fui nombrado por ser parte de las dos primeras familias fundadoras, pero eso una historia que más adelante les contaré.
Como tal, el consejo era un grupo de ancianos y no tan ancianos que trabajaban como mis consejeros, a los cuales jamás les hacía caso, sin embargo, cada decisión tomada por mí, tenía que pasar por ellos, y aunque solo tenían una parte del poder de la manada, era muy molesto que siempre pretendieran decirme que tenía que hacer y como. En pocas palabras, los odiaba.
—Eduard, piensa en la manada... —Y ahí estaba de nuevo, lidiando con lo mismo.
—¡Lo hago! Siempre es así, trato de mantenernos a salvo, al margen de los asuntos de los humanos, además de los negocios que tenemos bajo la mesa y trato de compartir con ellos, de ser parte de esta sociedad, aunque eso no me agrade del todo y mira lo que me pasa cuando me esfuerzo —hablo refiriéndome al problema legal que tengo. El grupo XIGNUX era un gran enlace con los humanos, era una gran coartada para los negocios con los Paninis y el tráfico de armas, pero no salió también como esperaba.
—Sé que no tienes cabeza ahora para esto por lo del grupo XIGNUX, pero sabías que este día llegaría, tienes que responder como líder... y si, todo, con respecto a los asuntos sociales con los humanos los manejas muy bien, pocos saben de nuestra existencia, pasamos desapercibidos por la empresa, la cual ayuda para los negocios ilícitos y así también mantenemos a raya a aquellos lobos que pidan sacar a la luz a la manada. Eres alguien respetable, a si como con los humanos como con los lobos, por tu poder. Nos das estabilidad económica con la empresa, pero el consejo pide tu heredero. Ya no eres un niñato y cualquier cosa puede pasar, podría pasarte algo en cualquier momento y la manada quedaría desprotegida...
Exasperado me peino el cabello con la mano, todo lo que dice Lori es cierto, aunque yo no haya pedido ser líder, todos esperan demasiado de mí y jamás me ha gustado llenar las expectativas de nadie, siempre fui el hijo rebelde que le gustaba correr en el bosque por horas y no saber de responsabilidades, pero ya hace más de 10 años que no he podido salir de esta maldita oficina. Si no son asuntos de la empresa lo son de la manada. Necesito un descanso. También estaba el hecho de que yo no quería que un hijo mío sufriera lo que yo... lidiar con una responsabilidad tan grande como lo era ser líder de la manada.
—Rose es linda, es de buen linaje y su padre es tu mano derecha. —frunzo el ceño al escucharla. ¿Qué está diciendo?
—¿Qué haces? —Lori me mira cómplice con su libreta y lápiz en mano. Como si todo lo que le haya dicho anteriormente le hubiera entrado por un oído y salido por el otro.
—Te ayudo a escoger a tu omega. —Ruedo los ojos, sí, era el líder de mi maldita manada, una que ni siquiera hacia lo que yo quería—. ¿Qué hay de Liz?, es una omega muy linda, cocina muy bien y confecciona su pro...
—Me odia... —La interrumpo, ya que estaba en ello le daría varias razones de por qué no había encontrado a una omega—. Jamás le regresé la llamada después de una noche sexo.
—Sunny ella...
—Está loca, se obsesionó tanto con lo nuestro que no podía sacarla de aquí... imagina si me caso con ella, jamás me dejará en paz. —Lori muerde su lápiz y tacha en su libreta. ¿Ahora lo veía?
Camino hacia ella y le arrebato la libreta leyendo los nombres escritos. No acoraría mucho tiempo.
—Está fea... sin chiste... es demasiado odiosa, no... otra que me odia... otro no... ella llora durante el sexo... —Lori me arrebata su libreta y me mira molesta. Sabía lo que estaba pensando, no estaba poniendo de mi parte.
—¡¿Puedes al menos intentarlo?!
—Lo que no comprendes es que nadie de ahí me atrae. —Sube su ceja, incrédula—. Sí, sé que con la mayoría me acosté, pero una cosa es algo pasajero y otra muy diferente es emparejarme para toda la vida.
Mi amiga cruza los brazos y me mira exigente.
—Entonces dime quién...
Me encojo de hombros y sin pensarlo realmente le respondo.
—Tú...
—¡Estás demente! —Me gano un golpe de su parte y una mirada de reprobación, nada nuevo de Lori—. Eres como mi hermano.
—Ya lo sé, pero al menos me quitaría al consejo de encima. La verdad Lori, nadie es totalmente de mi agrado, estoy esperando a mi omega indicada —le explico con deje de tristeza en mi voz, era claro que era un alfa que necesitaba una familia, una compañera de vida, pero a pesar de mi dureza y de como me expresaba y la clase de vida que llevaba, estaba un poco educado a la antigua, aún creía en los destinados, aunque eso se había dejado de ver hace muchos años, todos tenía mucha prisa para encontrar a su media naranja, eligiendo a la errónea, siendo enlazados y marcados no había nada que hacer, a sí que no quería equivocarme, debía esperar, no sabía exactamente que, solo lo sabía.
—Admite que lo haces para seguir de don Juan, te gusta saltar de cama en cama. —No lo niego, pero tampoco es eso. En verdad no hay persona que me inspire a pasar toda la vida con ella, aunque tampoco me quejo de mi vida sexual.
Por suerte para mí, en ese momento Hana entra e interrumpe la molesta conversación. No quiero seguir más con esto. Era mejor salir por la tangente.
—Señor Lane, la abogada del grupo XIGNUX está afuera y pide verlo. —Miro a Lori.
—¿Lo ves? Hay cosas más importantes que arreglar, que un tonto matrimonio...
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Estaba loco si creía que lo buscaría.
Eduard
Estaba en mi oficina como cualquier otra mañana; sin embargo, había algo que una me inquietaba de sobre manera, ya que mi mundo estaba vuelto un desastre... Era alguien poderoso, tenía todo lo que podía desear, omegas hermosas dispuestas a complacerme, además de riquezas y ser el alfa de mi manada, pero... ¿Como disfrutar de algo que jamás pediste y solo se te otorgo por decreto? Ser un cambia formas en estos tiempos y con esta sociedad era bastante complicada, aún más cuando nadie sabía de nuestra existencia, y fue a si como yo Eduard Lane, tenía que ocultar que era el líder de la mafia más poderosa en la ciudad, siendo un prestigioso Ceo, el cual iba caminando de acuerdo a la ley, además de ocultar nuestro verdadero yo.
Joder, ahora que lo meditaba a sí, era un trabajo que no cualquiera podía hacer... Me había acostumbrado a siempre lidiar con problemas de diferente tipo, pero ese día tal vez el problema era incluso más grande que yo mismo y no lo sabía en ese momento.
—El grupo XIGNUX ha roto el contrato de un año a menos de 3 meses de iniciarlo y ¿ahora nos demanda por incumplimiento de contrato? —digo exasperado, caminando de aquí para haya en mi oficina—. ¡Y tú!. —La miro enojado—. Vienes y me exiges que me apresure a contraer matrimonio.
Había olvidado que hace unos mese atrás, el consejo me había exigido una cosa en concreto y era formar una familia, algo de lo cual le estaba dando demasiado largas. Lo olvidé a propósito era mejor decirlo. Pero se preguntarán quien es el consejo... Bueno, en tiempos anteriores la manada sé regia por el Alfa, el líder de la manada y como tal el tenía el poder absoluto, todo lo que se decía eso se hacía sin objeción alguna o eran asesinados por desobediencia, ahora las cosas habían cambiado y la verdad es que no sabía si para bien, el sistema se volvió más demócrata por a si decirlo, dejando de lado el hecho de que nadie me escogió a mí para ser su alfa, más bien, fui nombrado por ser parte de las dos primeras familias fundadoras, pero eso una historia que más adelante les contaré.
Como tal, el consejo era un grupo de ancianos y no tan ancianos que trabajaban como mis consejeros, a los cuales jamás les hacía caso, sin embargo, cada decisión tomada por mí, tenía que pasar por ellos, y aunque solo tenían una parte del poder de la manada, era muy molesto que siempre pretendieran decirme que tenía que hacer y como. En pocas palabras, los odiaba.
—Eduard, piensa en la manada... —Y ahí estaba de nuevo, lidiando con lo mismo.
—¡Lo hago! Siempre es así, trato de mantenernos a salvo, al margen de los asuntos de los humanos, además de los negocios que tenemos bajo la mesa y trato de compartir con ellos, de ser parte de esta sociedad, aunque eso no me agrade del todo y mira lo que me pasa cuando me esfuerzo —hablo refiriéndome al problema legal que tengo. El grupo XIGNUX era un gran enlace con los humanos, era una gran coartada para los negocios con los Paninis y el tráfico de armas, pero no salió también como esperaba.