—Te deseo —comentó ella sin una pizca de vergüenza.
Esteban a
La miró sorprendido: sus mejillas en ese instante se tornaron rojizas.
No pudo ir a despegar la vista de la figura femenina, sensual la cual estaba encima de el.
<<Me duele el miembro, de lo duro que está>>
Pero a diferencia de sus pensamientos, dijo:
—No quiero apresurar las cosas —comentó el finalmente.
Ella suspiró, dándose cuenta que él tiene razón. Además era virgen, tampoco quería hacerlo por primera vez al lado de una heladera.
No podía llegar tarde en su segundo día. Así que simplemente se puso de pie y el horno justamente, sonó.
—Ya está lista.
Ella...