—Tranquila...
—Coincidencias del demonio. Yo... odio tener que verlo y encontrármelo en los recreos. De igual forma creo que ya me acostumbré, al menos tengo una amiga, y creo que tiene más problemas que yo.
—¿A qué te refieres con que tiene más problemas que tú? —quise saber con curiosidad mientras manejaba.
Estoy doblando por una plaza, y freno de golpe al ver que cruzan personas.
—Pues, el profesor que tenemos, el cual se llama al igual que tú Esteban, es el exmarido. Tienen una hija en común y están divorciados. Para ella es muy difícil tener que verlo todos los días, además...
Deja de contarme.
—¿Además..?
—Yo creo que...