Asiente algo confundido.
—Claro, tiene que subir este ascensor hasta el piso 6.
—Gracias —comenté y la mujer asintió.
En cuanto entré al ascensor, la claustrofobia me invadió.
Me daba miedo, estar en espacios cerrados y este lugar no era la excepción.
Encima casi me da un pequeño infarto, en cuanto dio el golpeteo o para empezar a elevarse. Me sostuve con fuerza de la baranda, por fortuna estaba sola; para que nadie viera mi torpeza y mi miedo de estar en un ascensor.
Cuando se detuvo, suspiro aliviada. Miro hacia atrás, cerrando los ojos y me aventure al piso.
De nuevo llegué a la recepción, al parecer para los...