Elize volvió al edificio para ver como estaba Ezra, y Enzo la saluda.
—¡Bienvenida de nuevo, querida mortal! ¿Cuanto ha pasado desde que te fuiste? ¿Dos segundos? —dijo con ironía.
—Si tanto no me quieres y me desprecias, Enzo, ¿porque no me entregas a los originales? —dijo Elize persiguiendo por el departamento a Enzo. Él se da media vuelta y la toma de las mejillas.
—Porque, querida mortal, si hago eso quizás te maten y no haya cura.
—Pero ahora que se pusieron a dormir a nuestra madre, quizás los originales comenzarán a investigar—comentó Sasha.
—Es más grave que eso, ella se presentó aquí sola pero dudo que realmente haya...