Chapter 6 La escuela no es un buen comienzo...

Chapter 6 La escuela no es un buen comienzo...

Había tocado la hora del almuerzo y Elize no tenía compartía muchas clases con Ally, por lo tanto no había podido hablar con ella antes de que tocara la hora. Ally tomaba muchas asignaturas de matemáticas avanzadas y cálculo, mientras que Elize tomaba algunas de debate y derecho, básicamente, en todo lo que fuera escolar, Elize se sentía una tonta pero por alguna razón en materias humanísticas se las arreglaba y no tenía que esforzarse demasiado, lo cual era un gran alivio. Pero en las materias fijas, era un desastre ambulante y en ellas, Ally se había ofrecido a ayudarla pero ahora esa misma amiga estaba siendo arrastrada por tres víboras que buscarían llevarla a la popularidad y quizás, eso también la arrastraría a ella.

—Hola a todas—dijo intentando ser amable mientras tomaba asiento.

Ally ya se encontraba allí y era difícil no encontrarlas porque les gustaba estar en una misma mesa todos los días y todos los años, en el centro, donde todos las vieran y ellas vieran a todos.

—Hola—saludó Theodora, las otra se limitaron a sonreírle con una mera mueca sin mostrar los dientes.

—Bueno Ally, cuéntanos como es que conociste a ese bombón—preguntó curiosa Danielle.

La maldita perra solo las había llevado allí para averiguar eso, pensó para sus adentros Elize.

—Bueno, en realidad es un vecino de Elize—espetó Ally improvisando.

Todas se dirigieron a mirar al unísono a Elize.

—¿Tienes vecinos bonitos, Elize? —dijo riendo Danielle.

—Huh, es que son nuevos en el vecindario, no los conozco mucho en realidad...

—¿Son varios? Dijiste ''son'', en plural.

—Ehm, sí, son tres hermanos.

''Mierda'' pensó para sus adentros.

—¿Y todos están solteros?—inquirió Catherina.

—Sí, creo que todos, bueno a excepción obviamente de Ezra—dijo intentando ser chistosa.

—¿Y a ti no te gusta alguno?—preguntó genuinamente Theodora.

—Ehm, no creo que sea de su tipo—respondió nerviosa Elize.

—Así que si te gusta uno—agregó pícara Danielle.

—No es que me guste, solo que es diferente a os demás.

—Pues deberíamos conocerlos, ¿no?—preguntó dirigiéndole una mirada cómplice al resto de sus amigas.

—¿Quizás en la próxima fiesta?—agregó Catherina.

—Sí, la próxima fiesta. Podrías invitarlos, Elize—comentó Danielle.

—¿Eso significa que nosotras también estamos invitadas?—inquirió ilusa Ally.

—Claro que sí, tonta. Somos amigas.

Y antes que Ally lo arruine todo con un comentario lastimero, tocó el timbre devuelta a clases.

—Nos vemos chicas—saludó alegremente Danielle.

Cuando se fueron, Elize ladeó la cabeza recordando el bullying que le hacían a Ally.

—¿Esas chicas acaso sufren de amnesia?

—No seas así, Elize. Todos merecen una segunda oportunidad.

Elize ahora tenía una doble tare, inclusive más difícil que la primera, y es que debía convencer a tres vampiros a ir a una fiesta de instituto, llena de mortales, que eran su comida. Elize odiaba para sus adentros a Ally por intentar encajar de esa manera, pero solo la odiaba por momentos.

—¿Tu amiga quedó satisfecha?—dijo Ezra recibiéndola una vez ella entró al vestíbulo de su departamento.

—¿De que hablan?—preguntó curioso Enzo.

—Me pidió que fingiera ser el novio de su amiga para que dejaran de molestarla.

Enzo rió.

—¿Y accediste?

—Los humanos en ocasiones son divertidos—respondió Ezra haciendo una mueca y bebiendo un sorbo de vino.

—Lo que no recuerdo es haberte pasado la dirección de mi amiga, digo, pensé que al final desistirías—increpó Elize.

—Somos vampiros, lo sabemos todo. Al menos, ¿funcionó?

—Sí—respondió ella llevándose la mano a la frente —.De eso les quería hablar...

—¿Hablar de que? —dijo llegando Sasha.

—La ayudé con algo de su instituto y seguramente ahora que funcionó, quieren conocernos—atinó a decir Ezra apropósito.

Sasha voltea a ver a Elize rápidamente.

—¿Es broma? ¿Le pediste un favor a Ezra?

—Y dijo que era ardiente—agregó entre risas Ezra.

Sasha mira a Elize con desdén.

—Pudiste habérmelo pedido, yo te hubiera ayudado. Ezra literalmente es un peligro para los mortales.

—Oye, me comporté, ¿sabes?

—¡Da igual Ezra! Hagas lo que hagas siempre lo jodes.

—Mira, yo le hice un favor a la mortal después de ir a una ciudad a ver a un tipo convertirse, curarse y luego ser ejecutado. No voy a entrar en esta discusión solo porque tienes celos de que ella recurriera a mí y no a ti—dijo Ezra antes de marcharse.

Enzo se entrometió.

—No quiero ser la voz de la consciencia aquí, pero Ezra tiene razón. Él se ha encargado de todos los trapos sucios y Sasha estás actuando raro, los dejaré solos pero debes comenzar a pensar en frío—dijo por último antes de dirigirse a su cuarto.

—Ahora supongo que ninguno irá a la fiesta—refunfuñó Elize.

Sasha la mira con el ceño fruncido.

—Elize, fiestas de instituto, tus amigas, nada de eso es de nuestra incumbencia—espetó él.

—Si quieren que viva con ustedes no puedo simplemente borrar mi vida humana. No soy una de ustedes y nunca lo seré—aclaró Elize.

—¿Y eso justifica que le pidas ayuda al sanguinario de mi hermano para que finja ser el novio de alguien?

—Funcionó, ¿de acuerdo? La idea era estúpida, sí, pero tenía que involucrarme y sabía que esas chicas solo piensan en esas cosas.

—¿Y porque no me pediste ayuda a mí?—inquirió él.

Ella toma una bocanada de aire.

—Quizás porque yo también soy una estúpida que solo piensa en chicos.

—¿A que te refieres? —preguntó él.

—A que le pedí el favor a Ezra porque es el tipo de esas chicas, no porque fuera el mío.

—¿Ah si? ¿Y cual es tu tipo, Elize?

—El tuyo—espetó ella—.Por eso no te pedí ayuda a ti. No quería que fingieras ser el novio de nadie. Ya está, lo dije.

—¿Eso significa que te gusto?

—Sí, ya sé que es estúpido, no estoy pidiéndote que sea recíproco, solo lo preguntaste y estoy siendo sincera...

Sasha la interrumpe con un beso y ella se aparta rápidamente.

—¿Que sucede? —pregunta él extrañado.

—Quiero saber que significa esto. En tu mundo. No quiero ser un vampiro ni que me presentes a tu madre porque de solo imaginármela me da miedo.

Él emitió una leve carcajada.

—¿Piensas que los vampiros no besamos mortales? ¿Que solo los comemos?

—Bueno, es una posibilidad, y tus hermanos hablan de la sangre como si realmente la sintieran palpitando en sus colmillos.

—Bueno Elize, te diré algo, yo no soy como los demás vampiros y te puedo ver, como una mujer.

—¿Y eso es bueno?

Él volvió a reír y la acercó hacía él con la mano en su cintura.

—Quiero decir que también me gustas, Elize.

Dicho esto último, Sasha besó a Elize y luego la regresó devuelta a su casa, pero antes de dejarla le añade una promesa.

—Respecto a lo de la fiesta, convenceré a mis hermanos. No te preocupes.

—¿Y no devorarán a nadie?

—Puedo cuidarlos—añadió riendo.

Elize asintió con la cabeza y se despidió de él con otro beso. A la mañana siguiente se despertó con otro humor, ella nunca buscó ser de la clase de chicas que se interesaran en hombres tanto como para que les cambiara el ánimo, pero la alegría la desbordaba y lo notó su familia.

—¿Porque tan alegre?—preguntó su madre.

—No lo se mamá, creo que hoy he decidido dejar de odiar la vida.

—No digas tonterías. ¿Sucedió algo que debamos saber?

—¿Algo con nuestro vecino pelirrojo? —inquirió acertado el padre.

—Nada. Tengo amigas nuevas. Una es Ally, seguramente la aprobarán porque es muy tierna y responsable y bueno, otras tres más que aún no estoy segura de que se traen entre manos.

—Eso es muy bueno Elize, que tengas nuevas amistades—dijo su madre con gesto alegre—.Y respecto a las otras tres, primero conócelas y saca tus propias conclusiones. En ocasiones solo están en secundaria fingiendo ser malas pero luego te topas con que son seres humanos igual que nosotros.

—Sí, tienes razón, bueno, en fin, debo irme—dijo terminando su desayuno y tomando su mochila.

Se despidió de sus padres con un beso en la mejilla y la situación la conmovió un poco, mientras más se acercaba al mundo de los vampiros, menos se acercaba a su mundo, lo que era contraproducente porque ella no estaría viva siquiera de no ser por los hermanos vampiros, pero pensar en esas cosas le había quitado la alegría con la que había despertado.

Al llegar al instituto se encuentra con Ally.

—Creo que descubrirán que les he mentido, hoy Danielle ha visto que me ha dejado mi madre—espetó con miedo Ally.

—¿Acaso es una obligación que tu novio hot te traiga todos los días al instituto?

—No, pero me ha invitado a almorzar juntas otra vez, no lo se Elize, creo que ya no cuela.

—Mira Ally, los chicos irán a la fiesta y si esa perra duda de tu noviazgo con Ezra haré que te de un beso frente a todos.

—¿Podrías ser capaz de eso?

—No, la verdad que no. Pero querían que vayan a la fiesta y lo harán, eso es algo ¿verdad?

—¿Y como lo hiciste? Digo, como lograste que accedieran a ir.

—Tengo mis métodos—dijo entrando al gentío y dirigiéndose a su clase, en ello, Matyas, el chico atleta del instituto entra en literatura avanzada, la primera clase de Elize ese día y toma para su sorpresa, asiento junto a ella.

—¿Cómo estás?—le pregunta él.

Elize intenta preguntarse porque le está hablando hasta que recuerda el episodio del verano.

—Mejor que en el verano, te lo aseguro.

Él se rió levemente.

—Te vi con mi hermana y sus amigas en el almuerzo ayer.

—¿Tu hermana?

—Sí, Theo. No lo se, no me pareció que fueras del tipo que se llevaría con su grupo.

—¿Porque Matyas? ¿Porque soy una fracasada?

—No, para nada. Pero mi hermana tiene a esas amigas, Danielle y Catherina, ellas son realmente malas.

—¿Acaso no son populares?—inquirió Elize.

Matyas suspiró.

—Sí, supongo. Mis amigos siempre vienen a casa y las ven, en ocasiones dudo hasta de que me visiten a mí, pero bueno, solo quería decirte que mi hermana no es como ellas.

—Está bien, te creo. Asumo que irás a la fiesta de Danielle, ¿no?

—Es de Catherina, en realidad, pero sí, debo ir. Sino, mis padres no dejarán ir a Theo.

—Entiendo—se limitó a decir Elize.

—¿Y tu irás con la chica, Ally, cierto?

—Para ser atleta recuerdas el nombre de una nerd, sí, Ally.

—¿Acaso no es tu amiga?

—Lo digo en broma, además, no creo que lo divulgues ni lo uses en su contra. Confío en ti.

—Gracias por la confianza, y también me gusta el sexo consensuado, que quede en claro, por lo de atleta, digo—dijo riendo.

Elize se llevó la mano a la boca tapando una carcajada.

—Te veré en la fiesta entonces, Matyas—dijo antes de volver a prestar atención al libro que tenía en frente, él también toma silencio y se concentra.

Por primera vez, después de un tiempo, un largo tiempo, Elize comenzaba a sentir que encajaba en su mundo. Pero no podía encajar en dos mundos a la vez...

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