Elize comenzaba un nuevo día y el verano había terminado. Aún no sabía como decirle a sus padres que se mudaría con los chicos, así que decidió posponerlo e intentó tener una charla normal con sus padres.
—Elize, este es tu anteúltimo año, debes hacer algo de amigos—comentó su madre mientras que le servía el desayuno.
Tostadas con café.
Elize recordó para sus adentros que ni siquiera pensaba estar viva para este año. Su vida había cambiado en tan poco tiempo.
—Sí, supongo que intentaré hacer algunos amigos este año—espetó ella.
—¿Y ese chico pelirrojo? ¿No irá contigo a clases? Tienen como la misma edad—recordó su padre.
No, papá, es un vampiro tiene quién sabe cuantas décadas de bachiller.
—Creo que él y sus hermanos estudian en casa o algo así, cosas de instituciones privadas.
—¿Tiene hermanos? —preguntó curioso su padre.
—Sí, uno muy molesto llamado Ezra y un charlatán llamado Enzo.
—¿Y cuantos años se llevan de diferencia? —preguntó reticente el padre.
—No lo sé papá, creo que su madre los ha parido uno detrás de otro así que supongo que no muchos—respondió irónica. Sabía que no eran hermanos y ni que su madre lo era. Pero no podía explicarle eso a sus padres.
—Elize, que tú seas hija única no significa que puedas hablar así del resto—entrometió su madre.
—Sí, bueno, de todos modos ya entendí, hacer amigos nuevos y tal—dijo mientras se levantaba de la mesa.
—Solo es por tu bien, Elize. En la universidad deberás socializar.
Ella se apresuró a salir y se despidió rápidamente de sus padres con ambos besos en las mejillas. Tomó el autobús al instituto y pensó en el pobre diablo que podría servirle como pantalla para sus padres en el mundo real y allí, bajando del autobús, estaba sentada frente a sus ojos, rubia, con pecas, lentes y una mochila que nunca sugeriría una invitación a tener sexo. Leía un libro de Paulo Coelho, así que Elize se apresuró a pensar que quizás era una estúpida que no sabía lo que leía pero que no le quedaba de otra porque no podía pretender fingir hablar con alguien en el teléfono sin ningún puto contacto.
—Hola—le dijo Elize una vez en frente.
—Hola—respondió la joven mientras se acomodaba los lentes.
—¿Te gusta Coelho?
—No realmente, solo lo estoy leyendo porque mi padre trabaja en una biblioteca.
Elize se sentó junto a ella.
—Que suerte, odio a Coelho.
—¿Eres Elize, verdad?
Elize asintió con la cabeza con gesto de sospecha.
—¿Acaso me conoces?
—Te he visto antes. Siempre estás lejana a todos como si la escuela no te importara.
Elize frunció el ceño.
—¿Y eso es malo?
—No lo creo. Eres bonita, supongo que los chicos piensan que solo estás con gente universitaria.
O vampiros, pensó Elize.
—Que estupidez. Sería virgen de no ser porque tuve un amigo igual de virgen que yo y hasta se le rompió el profiláctico, ni siquiera he tenido un orgasmo de ser por los hombres.
—Bueno, dentro de poco iremos a la universidad, allí seguramente vivirás mejores experiencias.
Elize hizo una mueca con los labios.
—Con mis calificaciones estoy más cerca a terminar trabajando en un Mcdonald.
—Yo podría ayudarte—comentó la joven—.Digo, con las materias que se te dificultan.
—Ohh, ¿enserio? Que cool, gracias. Perdón por criticarte en mi mente.
La joven se rió.
—No hay problema. Soy Ally, un gusto.
—Un placer, Ally. Ahora mi lady ¿Comenzamos con esta jungla?
Ally se rió y la siguió entusiasmada, pero al llegar a los casilleros, Ally es empujada "accidentalmente" por un grupo de chicas, pero hizo caso omiso.
—Oye, eso fue apropósito—intentó advertirle Elize.
—Sí, bueno, ellas molestan a todos. No es que sea personal.
—¿Quienes son ellas y porque creen que esto es Mean Girls?
—Son Danielle, Theodora y Catherina. La rubia que siempre va en el centro es Danielle, la otra rubia es Theodora y la pelirroja es Catherina. Sus padres son amigos del rector, en fin, no hay caso con ellas.
Elize torció los labios en un gesto frecuente cuando algo se le ocurría.
—Bueno, esas chicas tienen algo en común con otras perras.
—¿Que cosa? —inquirió intrigada Ally.
—Todas las perras buscan un hombre para mostrar como vitrina de centro comercial. Si te presentas ante ellas con alguien imposible hasta para ellas, apuesto a que te besarían los pies y se te harían amigas solo para sonsacarte información.
—Pero el amor no es una vitrina de un centro comercial—intentó decir Ally.
—No tonta, no me refiero a que sea amor real. Solo necesitas a alguien que finja que te pretende para que se te acerquen estas tipas a preguntarte cual es tu "secreto"—dijo haciendo comillas con los dedos mientras se reía.
—¿Entonces sugieres que debo conseguir a alguien bonito solo para que finja ser mi novio y poder lograr que me dejen de molestar?
—Bueno, si lo dices así funciona estúpido. Pero debería funcionar y si lo hace tendrás a esas tontas superficiales pidiéndote consejos.
—¿Y dónde podría conseguir a alguien guapo que esté dispuesto a hacer algo como eso? —preguntó en voz alta Ally.
—Un stripper—sugirió Elize entre risas—.O un vagabundo que se acepte cortar el pelo, quizás un mochilero, en mi defensa no están tan mal.
—Elize ¿te das cuenta que es una locura de imposible?
Elize se rió nuevamente.
—Solo bromeaba. Tengo a alguien que me haría el favor gratis.
—Pero Elize, me moriría de vergüenza.
—No te preocupes, él ha hecho cosas peores y además me debe un favor.
—Entonces, ¿crees que funcionará?
Elize asintió con la cabeza en gesto firme.
—Sí, solo déjamelo a mí.
Elize entonces se dirigió al departamento de sus nuevos amigos vampiros para preguntar lo más inhóspito que creyó que alguna vez preguntaría.
—¿Ya regresó Ezra de su viaje?
Enzo frunce el ceño extrañado en el nuevo interés de Elize y le contesta.
—Sí, ha regresado, está en su cuarto pero no se si quiera hablar de lo sucedido.
Antes de terminar de hablar, Elize ya estaba dirigiéndose en la búsqueda de Ezra.
—¡Ezra, mi amigo de pocas palabras!—exclamó ella al verlo.
—¿Que diablos te sucede?—responde él.
—¿Cómo ha resultado ese viaje? ¿Mi sangre ha servido?
—Sí, pensé en realidad que Enzo solo estaba exagerando, pero lo vi convertirse y luego curarse, fue de todos modos horrible, no quería hacerle aquello justo antes de lo que le pasaría...
—Bueno, el lado bueno es que funcionó, ¿no?
—Sí, pero fue horrible...
—Bueno, técnicamente ahora me debes un favor—interrumpió ella.
—No te debo nada, ni siquiera me agradas y no me estás escuchando...
—¿Que me dirías si te consigo una cita con una bellísima joven y tú solo debes hacer algunas cosas por mí como fingir que te gusta o algo así?
—Te diría que no. ¿Estás loca?
—¡Por favor! —insistió Elize haciendo un gesto con las manos de ayuda.
Ezra suspiró.
—¿Porque debería hacer algo por ti?
—Porque acabas de comprobar que mi sangre es importante y yo necesito que me hagas un favor enserio importante también.
Ezra la mira a los ojos detenidamente.
—Está bien. ¿Que quieres?—accedió él.
—Que te hagas pasar por su novio.
—¡Elize! Eso es demasiado, no debo involucrarme con tu mundo.
—Pero lo haces Ezra, para alimentarte. Yo solo estoy pidiéndote que ayudes a una nerd a mejorar su reputación llegando con alguien bonito a la escuela. Por favor...
—Que estupidez...¿Y con eso dejarán de molestarla?
—Créeme que los adolescentes solemos ser muy estúpidos.
—Entonces admites que soy bonito...
—Sí, supongo...
—Elize—rió él—.Si no lo admites no te ayudaré.
—Está bien Ezra, eres jodidamente sexy y por eso te estoy pidiendo ayuda. Si la ven contigo, no podrán decirle nada nunca más.
—Mira, vengo del pasado y hasta para mí esa mierda me parece machista.
—¡Porque lo es! Pero ese no es el punto, esas chicas son estúpidas y no sé detendrán hasta que no tomen una cucharada de su propia medicina y lamentablemente, eso es lo único que les importa, ¡los malditos chicos!
—Está bien, te ayudaré. Solo porque admitiste que soy sexy—rió Ezra.
—Como sea. ¿Puedes pasar por ella mañana? Te mandaré la ubicación de su casa.
—Como quieras, mortal.
—Oye, no me digas así, me recuerdas a Enzo.
—¿Quieres que te invente un apodo propio también o algo así?
—No, quiero que me digas por mi nombre.
—¿Y porque Enzo puede bromear?
—Sasha no bromea—espetó Elize.
—¿Y quieres que sea como él?
—Estaría bien que me trataras bien de vez en cuando.
—¿Y crees que no lo hago?
—Bueno, parece que me odias...—admitió Elize.
—No te odio—aclaró él.
—Bueno, dejémoslo así. Olvida lo que te pedí—dijo tomando rumbo a la puerta.
—¿Porque crees que te odio?—insistió Ezra.
—Olvídalo Ezra.
A la mañana siguiente, se sentó a esperar a Ally en la entrada del instituto para poder explicarle porque su idea había sido una tontería que no debían llevar a cabo. Sin embargo, una moto llegaba haciendo un ruido espantoso y todos los alumnos se voltearon a ver, inclusive el trío de Danielle, Theodora y Catherina. En ello, se saca el casco el conductor mostrando su rostro, Ezra. Y luego ayuda a su acompañante a bajar de la moto y a quitarse el casco, para vislumbrar a Ally bajando tontamente y a la vez alegre de ésta.
—Adiós mi amor—le gritó a lo alto mientras le dirigió un beso en la frente.
Ally se acerca sonriendo de manera cómplice a Elize con la mirada del gentío aún puesta en su espalda.
—No se como lo lograste, pero creo que funcionó—dijo Ally.
—Ehm...sí, he visto como te vieron esas chicas...
—¿Si? No sabía que tu idea funcionaría, para ser honesta, hasta que llegó ese chico a buscarme. ¿De dónde conoces a ese sujeto, Elize?
—Huh...de la vida, sí, eso, es un vecino.
—Pues deberías intentar algo con él.
Elize hace una mueca de disgusto ante la idea.
—No es mi tipo, para nada.
—Elize, ese chico es el tipo de cualquiera.
Pero antes de poder contestar Elize, las bullies se acercaron a ellas.
—¿Ese chico es tu novio? —preguntó Danielle, la más hostil del grupo.
—Sí—respondió orgullosa Ally.
—Deberíamos almorzar juntas, si quieres trae a...disculpa, ¿cómo te llamas?—pregunta dirigiéndose a Elize.
—Elize—respondió con gesto de disgusto.
—Sí, trae a Elize si quieres—volvió a decir Danielle.
—Mejor dicho, vengan ambas—aclaró gentilmente a la idea Theodora.
—Claro, allí estaremos—respondió Ally como si nada hubiera pasado.
Una vez las chicas se marchan y comienzan a andar Elize y Ally por el pasillo, Elize le murmura a Ally.
—¿Estás loca? El plan era que te dejaran de molestar no que te hicieras amiga de ellas Ally.
—Bueno, es que entré en pánico. Además, si no soy amigable quizás vuelvan a molestarme.
—No puedes hablar enserio...
—Solo acompáñame en el almuerzo Elize. Además, esta fue tu idea, no puedes abandonarme ahora.
—Será solo el almuerzo. ¿Está bien? —atinó a decir Elize.
Ally asintió con la cabeza y el gesto sonriendo y se dirigió a sus clases.
—¡Nos vemos en el almuerzo!
—Sí, te veré en maldito almuerzo—respondió ella por lo bajo.
Había creado un monstruo...