Ezra se dirigió a la casa de Elize y se ocultó como siempre en la habitación de Elize, pero ella tardó porque se encontró viendo películas con su padre, hasta que al final de una gran charla en familia, subió finalmente a su cuarto.
— ¿Qué haces aquí? ¿No estabas malherido? —comentó Elize al verlo.
—Bueno, supongo que me has dado un gatorade vampírico—dijo riéndose picaronamente.
Elize se sonroja.
—De todos modos—siguió Ezra—. Necesitamos hablar sobre eso, de lo que tiene significado y demás.
—Sí, te entiendo pero para mi no hay nada que explicar, yo te he dicho todo lo que sentía—comentó Elize
—No es eso, sino, ¿sabes que...