Cuando me enteré de que Macario había matado a Paloma y se había suicidado, no sentí ninguna conmoción. Era el castigo que merecía.
Estaba de pie frente a la tumba de Ria, donde había una foto suya. “Ria, mamá te ama.”
“Señora Sánchez, hemos ganado el proyecto. Corporación Sánchez se ha convertido en la líder en MADRID. Corporación Ojeda ya no existe.”
Manuel Peralez estaba a mi espalda, sosteniéndome el paraguas.