Sus labios se unieron en un apasionado beso, uno de esos que muestran no solo intensidad, sino necesidad. Necesidad de sentir su piel junto a la de ella, tan cerca a la de él, necesidad de poder fusionar sus cuerpos y explotar de placer, desbordando sentimientos por doquier.
Ambos se pusieron de pie, y Santino no se espero para capturar su cintura entre sus fuertes brazos y profundizar aquel beso. Los gemidos era lo único que se podía oír en el vacío y el deseo de poder estar uno dentro del otro quemaba sus cuerpos.
- Te quiero . . . te quiero . . . – susurraba en sus...