A la tarde siguiente se miró al espejo justo antes de vestirse. Él le había ordenado ir sólo en ropa interior, sin embargo, no lo haría ¿Qué le importaba lo que dijera, cuánto se enfadara? Buenos Aires amaneció con una mañana helada y pretendía que fuera en bolas ¿Estaba loco? Se vistió normalmente e incluyó el tapado largo en su vestimenta.
Cómo seguro le pediría que se desvista y quedé en ropa interior, se decidió por aquel conjunto de encaje en color negro y rojo y esa tanga que llevaba tres tiras súper finas en ambos lados de las caderas y como su parte sensual y perra quería volverlo loco...