Cuando el día siguiente llegó, Abril tenía su respuesta, aunque solo tenía algunas preguntas del documento. Si bien sabía que no podría modificar nada, necesitaba aclarar algunas dudas.
Se bañó y se perfumó con su fragancia preferida.
Cuando estuvo frente al espejo desnuda, recordó sus palabras.
«Te quiero así y con faldas cortas».
Se colocó el sostén y una blusa color rosa muy pegada al cuerpo. Miró su zona íntima, perfectamente depilada, y sonrió al mismo tiempo que negaba con la cabeza. No se puso la tanga, pero sí una falda que le llegaba por encima de sus rodillas y debajo de la curvatura de sus glúteos. Se calzó sus...