La morena despertó antes de abrir sus ojos, se sentía increíblemente cálida y cómoda, bajo su cuerpo la dureza se amoldaba perfectamente a su cuerpo suave y blando, el aroma a bosque y madera era increíble en sus fosas nasales.
Solo unos segundos más. Se dijo a sí misma, trató de buscar en su interior algún signo de incomodidad, vergüenza o algo por el estilo, pero no encontró más que plena satisfacción, aún tenía que definir los márgenes de aquello que fuera lo que estuviera pasando entre ellos, pero por alguna razón, no le molestó tenerlo en su cama, más bien era una sensación agradable, como si fuese lo correcto,...