Emma despertó al día siguiente envuelta en una nebulosa de anticipación, casi no había dormido, el nerviosismo, la felicidad y la mitigación del miedo a algo que era completamente nuevo para ella, la habían mantenido dando vueltas en su cama, con las mejillas sonrojadas y una sonrisa tonta en el rostro, pensando en todas las posibilidades que el futuro les traía por delante, ella sería su mujer, Una profunda parte de ella, un pequeño pedacito de deseo en su corazón, bien enterrado en el fondo de su alma, junto al constante sentimiento de miedo por ser abandonada Lo había deseado, hace meses comenzaba a comprender que los sentimientos hacia Adriano...