Emma, luego de una breve discusión por teléfono con su madre, se había quedado a dormir en la casa del lago de sus nuevos amigos, le había dado la ubicación exacta a su madre a cambio, pero esta entendía que la morena no quisiera enfrentar a su hermano aún, le envío un coche con un cambio de ropa para el día siguiente y aquella noche durmió en una de las habitaciones de invitados.
—Buenos días — saludó un chico desde la encimera, revolviendo unos huevos, iba solo con un pantalón de chándal para dormir y colgada de su cintura, estaba Ruth, una de las chicas que había conocido el día...