La suave brisa marina entraba por los ventanales de la habitación donde Emma dormía, profundamente, dos noches después del incendio, había tenido una fuerte discusión con Sophie unas horas antes de que ella se fuera, Emma no se iba a seguir escondiendo, aquello era absurdo, no le tenía miedo a Lorenzo y por mucho que este hubiera tratado de generar una serie de ataques hacia ella, aun sin darle la cara Emma, no seguiría escondiéndose como si le asustara, de hecho, ansiaba que aquel mal nacido la encontrara, las ganas de romperle la cara eran enormes.
La sensación de que alguien la miraba la despertó, pero aun así no abrió...