A la mañana siguiente, Sophie llegó temprano a la casa donde se encontraba Donna, entró a la propiedad y la mueca que le dieron algunos de los hombres mientras otros bajaban la mirada, entre apenados y avergonzados, le hizo entender que algo no iba bien, apuró el paso atravesando el pasillo principal, encontrando en el comedor a Leonardo y Emma desayunando tranquilamente.
—Bastardo engreído.— masculló molesta, Leonardo solo sonrió divertido bebiendo de su taza de café, ahora sí llevaba una camiseta negra y los mismos jeans de anoche y zapatillas, Emma le había pedido a uno de los chicos que le comprara algo de ropa a Leo. Emma rio ante...