Roy, en cuanto habían salido de la sala de reuniones, se había dispuesto a buscar una propiedad para las necesidades de ambos, pero principalmente de su Alpha, a mediodía, ya estaban recibiendo una casa en los suburbios de Vancouver.
—¿Qué pasó ahí?— preguntó Roy junto a Leonardo, mientras despedían al agente inmobiliario fuera de la propiedad. Leonardo siguió la mirada de su Beta encontrando la deplorable imagen de lo que debió ser una enorme y hermosa casa, hecha nada más que escombros y cenizas.
—Una real tragedia— comenzó a relatar el agente inmobiliario— los Amato eran un matrimonio joven y muy bien acomodados, la señora Camelia quedó Viuda y Huérfana...