Y así, luego de casi veinte minutos, el vehículo llegó al frontis de la casa, Emma salió de un brinco del coche y sin esperar al mayor, se quitó los tacones en el césped para entrar corriendo a la casa entre risas. Adriano, algo sorprendido río… su pequeña bola de ira, buscaba jugar con su frustración… bien… no sabía lo que le esperaba. Se encaminó, siempre con un temple de acero hasta la entrada y cerró detrás de sí, la morena lo esperaba al otro extremo de la sala, había abierto la cremallera del vestido y quitado las mangas, sus manos sobre el pecho sostenían el vestido de caer al...