Borja’s POV
En mis recuerdos, Tatiana Vivar era una chica introvertida, pero cuando sonreía, lo hacía de una manera que iluminaba todo. Tenía un pequeño hoyuelo en la comisura de los labios, como si estuviera lleno de dulzura.
Seguro que me reconocía. Por primera vez, me alegré de que esos rankings de apariencia que circulaban entre los estudiantes existieran. Me miré una y otra vez en el espejo, convencido de que ella sabía quién era yo.
En la octogésima sexta vez que pasamos rozándonos sin querer, la vi con esos ojos llenos de sorpresa y una sonrisa. En ese momento, supe que definitivamente me conocía.
Pero, ¿cómo acercarme a ella...