Al final, no elegí la misma universidad que ella.
Ni siquiera sé de qué estaba huyendo.
Escogí una universidad que estaba al lado de la suya.
La observaba integrarse poco a poco en su nueva vida, recuperando la energía que había perdido. La veía trabajar en sus ratos libres, esforzándose por llevar una vida cada vez mejor. La veía viajar a diferentes lugares, viviendo como una rosa que florece sin restricciones.
Solo que, ahora, parecía que no tenía ningún motivo para acercarme a ella.
Por casualidad, conocí a su hermana, Liliana. Pensé que, si ya no tenía un motivo para estar cerca de Tatiana, entonces podría cambiar de identidad.
A...