—Sígueme—ordenó Damian al salir del coche. Suspiré, ya empezando a odiar esa forma de ordenar. Murmuré un 'por favor' entre dientes mientras rolaba los ojos. —Tu oficina estará justo al lado de la mía. Cuando te llame y demande tu presencia en mi oficina, espero que estés allí en treinta segundos—comenzó. Mis ojos se abrieron de par en par mientras trataba de caminar más rápido para mantenerme al ritmo de su paso.
—¿Treinta segundos?—pregunté, bastante sorprendida. Él asintió de forma breve, algo que no habría notado si no hubiera estado prestando mucha atención.
—También tendrás un asistente—me dijo, lo que trajo una gran sonrisa a mi rostro.
—¿De verdad?—pregunté.
—Sí....