— ¡Hola, Jerry! —saludamos Rose y yo al entrar en el vestuario. Él se dio la vuelta y una sonrisa brillante apareció instantáneamente en su rostro mientras levantaba las manos hacia el techo como si estuviera agradeciendo a Dios.
— ¡Mis dos chicas favoritas han vuelto! —exclamó mientras se acercaba a nosotras. Una de las chicas que se estaba preparando se volvió hacia nosotras y nos sonrió antes de salir del vestuario con sus guardaespaldas.
— ¿Favoritas? —preguntó Rose, levantando una ceja.
— Sí —dijo Jerry y me abrazó—. ¡Prepárate! —ordenó.
Cruzé los brazos y lo miré fijamente.
— Necesito hablar contigo —murmuré. Jerry me miró durante unos segundos y...