—Chicos, no podré ir con ustedes —me giré para ver a mi hermana salir de la casa. Dean estaba detrás de ella, cargando sus maletas, mientras yo esperaba junto al auto de Damian—. Me necesitan en el trabajo, y solo podré ir cuando termine —explicó.
—¿Y qué hay de Dean? —preguntó Damian desde el asiento del conductor.
—Irá con ustedes, ya que necesito llevarme el auto —dijo Alena, esbozando una sonrisa tímida en dirección a Dean. Él simplemente rodó los ojos y caminó hacia nosotros. Mi hermana gruñó al darse cuenta de que su esposo estaba realmente molesto con ella. Cuando vi que Dean iba a sentarse en el asiento...