—Entonces, cuéntame —comenzó Rose después de que pedimos dos waffles con Nutella. Estábamos en una tienda de yogurt helado. Rose estaba sentada frente a mí, con los brazos cruzados sobre el pecho y una pierna sobre la otra, tratando de verse profesional. Resoplé y puse los ojos en blanco.
—No, tú cuéntame a mí —dije, acomodándome en la silla para estar más cómoda—. ¿Qué pasa entre Jace y tú? —pregunté. Ella tomó una profunda respiración y miró al techo por unos segundos antes de volver a mirarme.
—Me estoy haciendo esa misma maldita pregunta, Athena —dijo Rose. Miré alrededor y luego le lancé una mirada fulminante, ya que había niños...