Bono: Rose
—Estoy cansada de ustedes —susurré mientras miraba a las dos hermanas. Alena y Athena levantaron la vista de sus teléfonos y me miraron sonriendo tímidamente—. Se supone que es una noche de chicas —agregué.
—¡Lo es! —exclamó Alena.
—Dejen de textear a sus hombres y denme un poco de atención —bufé. Athena guardó su teléfono en su bolsillo y se levantó.
—Estábamos esperando a que te arreglaras —apuntó, mientras ponía los ojos en blanco.
—Sí, pero en lugar de textear a sus hombres, podrían haber pasado el tiempo elogiándome —dije en tono juguetón, y observé cómo ambas se reían. Sonreí y tomé mi bolso. Las tres estábamos listas...