La alegría de la revelación de Thomas llenó la habitación. Las risas y los abrazos compartidos nos hicieron sentir más cerca, como si la noticia de un nuevo bebé en la familia hubiera tejido un lazo aún más fuerte entre nosotros.
—¿Ya pensaste en nombres? —preguntó Celina, sentándose junto a Thomas, quien se encogió de hombros, reflexionando.
—No, pero puedo ayudar a elegir uno —dijo Thomas, con una seriedad inesperada para su edad. Su entusiasmo era contagioso, y todos sonreímos ante la idea de que un pequeño niño tuviera una opinión en el nombre de su futuro hermano o hermana.
—Quizás deberías pensar en algo que suene bien con "Thomas",...