—¿Por qué me haces hacer eso? —gruñí en cuanto entramos a mi apartamento. Rose ya se había ido a casa de sus padres y me dijo que no necesitaba empacar porque ya tenía algunas de sus cosas allí. Damian estaba decidido a que me mudara a su casa. —¿Qué van a decir tus padres? ¿Qué dirá Alena? ¿Qué dirá Rosebitchmary? —pregunté mientras miraba su espalda. Él caminaba por mi apartamento como si fuera el dueño.
—¿Rosebitchmary? —preguntó con diversión al girarse para mirarme, arqueando las cejas. Le ofrecí una sonrisa tímida y me encogí de hombros. —¿Te das cuenta de que tienes veinte años? —continuó con su habitual sonrisa sexy....