Manizales- Colombia
Días después.
Joaquín Duque aquel mediodía volvió a ver la luz del sol, y respiró aire libre. Al haberlo tenido incomunicado no supo que su esposa estaba al tanto de su sacrificio. Su padre apareció y lo estrechó en fuerte abrazo.
-Bienvenido, mijo -habló Miguel con la voz entrecortada.
-Gracias papá -respondió el joven Duque con un dejo de tristeza en el tono de su voz.
-¿Atraparon a los culpables? -cuestionó presionando sus dientes.
-Los dirigentes del partido huyeron, como siempre -explicó con seriedad-. Los que están en prisión fueron los empleados que se encargaron de colocar la droga en los sacos de café por orden de Martínez...