New York- Usa.
Alba suspiró profundo y caminó hacia el interior de aquel edificio. Con las manos temblorosas tocó el botón del elevador y entró en él. Segundos más tarde se encontró en el piso quince.
Cuando salió del ascensor se quedó estática, arrugó el ceño y parpadeó al mirar al elegante y atractivo hombre que abandonaba el apartamento de su amiga Angélica.
El caballero pasó por su lado, y ella pudo apreciarlo de mejor manera, notando lo bien parecido que era ese hombre, entonces cuando él se marchó ella tocó el timbre del apartamento.
-¿Qué quieres? -gruñó Angélica abriendo la puerta, pensando que Francisco Mondragón había olvidado algo.
Alba...