La noche aún no terminaba, después de tanto deliberar y de aquel inesperado beso que a Angélica no le provocó nada; la joven venezolana no tuvo más remedio que aceptar el obsequio.
-El hecho que reciba el vestido no quiere decir que voy a ceder a tus condiciones y menos que me vaya a ir a la cama contigo -advirtió.
-Yo no he dicho nada de eso, y como verás soy un hombre ocupado y llevamos aquí más de una hora, así que te pido que te cambies de ropa y vayamos a cenar.
La joven venezolana sonrió, se acercó a él de manera sensual.
-Esta noche mi querido Carlos,...