María Teresa estalló en llanto. Alba abrazó a su madre, con los ojos cristalinos.
-Mamá, tú no tienes la culpa, tú confiaste en la palabra de ese hombre.
Alba recordó que ella también confió en las promesas de Santiago, con la diferencia que él se encontraba a su lado, respondiendo por su hijo.
-Después me di cuenta de que estaba embarazada, mi padre enfureció, no me echó de la casa, pero dejó de apoyarme para mis estudios, entonces donde una vecina aprendí a coser, luego de cuatro años mi hermana Graciela repitió mi historia y nuestro padre falleció a causa de un infarto. Siempre pensamos que nosotros tuvimos la culpa....