Alba llegó al piso, en la sala de espera observó a Rodrigo y Diana sentados, la señora tenía la cabeza en el pecho de su esposo y él la abrazaba, ninguno de los dos advirtió de su presencia, hasta que Alex corrió a ellos.
-¡Abuelitos! ¿Mi papá se va a morir? -preguntó el niño con lágrimas en los ojos. Diana abrazó al pequeño sin decir nada, solo se puso a llorar.
-Buenos días, vine apenas me enteré. ¿Cómo está? -averiguó con la voz entrecortada y la barbilla temblando.
-No lo sabemos, llevan horas operándolo, nadie ha salido a informar nada más -respondió el señor Vidal consternado. El rostro de Rodrigo...