Días después.
Alba caminaba de un lado a otro, esperando a que Santiago llegara al apartamento para cumplir con la invitación de llevarlo a cenar.
La joven terminaba de arreglar uno de los rizos de su cabello cuando escuchó a Alex, gritar.
-¡Papi!
Alba sonrió, no pudo evitar que su corazón sucumbiera ante la presencia del amor de su vida, quién se había mudado con ellos días atrás, cumpliendo su promesa de no volver a alejarse de su lado.
Alba tomó su bolso y salió directo al salón; la mirada de Santiago, se iluminó por completo, al verla con un elegante vestido corto color ciruela, que le llegaba más arriba...