Conocí a Junípero en mi primer año de universidad durante una actividad del club.
Él llevaba un montón de folletos promocionales del club, y yo estaba a cargo de diseñar los carteles.
Cuando repartía los folletos, tropezó y cayó sobre el cartel que acababa de pintar, que aún estaba fresco.
Así, Junípero terminó con una camisa multicolor de forma gratuita.
Esa noche lo invité a cenar para disculparme.
Parecía tener buena resistencia al alcohol, pues en cuanto nos sentamos, pidió una caja de cervezas.
Bebimos y charlamos, desde nuestras carreras hasta nuestros sueños.
Durante la conversación, descubrí que estudiaba finanzas y que era uno de los mejores estudiantes de su...