Evitar a Ignacio se ha transformado en
algo de mi rutina. Este último mes me
había aprendido sus horas de llegada y
salida para no coincidir con él nunca,
además me aseguré de que cualquier tipo de encuentro de oficina fuera delante de más personas para que no pudieramos tener momentos incómodos.
Esta situación no me gusta y sobre
últimamente con lo cansada que estoy.
Ha habido veces que Diana se pasa por
la oficina para recoger a Ignacio y cuando paso a su lado empieza a contarle el rollo de como le van a llamar o el color de la habitación: una sencilla tortura.
Hoy, que hay reunión del...