En cada paso que daba sentía que me pesaba más el alma. Estaba dejando ir a la mujer que después de tanto tiempo me hizo sentir un amor tan intenso. Me atrevo a decir que era la primera vez que amé a alguien así, con esa pasión recalcitrante que me quemaba por dentro.
Subí al coche y le hice una señal a Karl, mi chofer, para que nos fuéramos al hotel.
La respiración se me entrecortó y las lágrimas amenazaron con salir a raudales.
Apreté con fuerza mis puños, sobre mis muslos, a la vez que una cascada de recuerdos, de vivencias compartidas me atormentaban.
Respiré profundo y sacudí mi...