Días atrás...
Ira. Eso era lo que sentía, y unas ganas inmensas de partirle el cuello a Roxanne. Temblé ante tal pensamiento y me espanté. Nunca antes sentí algo así.
Allí, sentado sobre mi sofá, vinieron un montón de recuerdos que me cachetearon con una fuerza implacable…
Fuiste tú, dijo Shirley acusando a Roxanne de lo que le sucedió y yo me negué a creerlo.
Ella miente.
La voz quebrada de mi amada continuaba reproduciéndose en mis pensamientos. Reviví el instante en mi cabeza y el corazón se me partió en mil pedazos al recordar lo duro que fui con ella, que ella lloraba y suplicaba que confiara en ella,...