La alarma del despertador sonó a las cinco en punto y sin perder tiempo, salí de la cama, procurando no despertar a Shirley. Me duché y como era mi costumbre durante las últimas semanas, salí a correr un par de minutos para luego dirigirme a los estudios de Alkar Pictures. Ese día nos correspondía grabar escenas con la pantalla verde, así que no hizo falta tanto esmero con el vestuario.
A las ocho de la mañana comenzamos a rodar las secuencias pautadas para el día.
A la hora del almuerzo me encontré con Aaron para charlar acerca de las pautas del contrato para una nueva película. En definitiva, me encontraba...